6/1/11

1931_Empecemos por el principio...

1931_Manolo a los pocos días de vida 


Una de las palabras con las que más me gusta empezar un artículo o reseña es "curiosamente". Me gustan las curiosidades, qué le voy a hacer, y las colecciono en el "disco  duro" de mi cabeza sin darme cuenta, inconscientemente.

Pues bien, CURIOSAMENTE, uno de los proclamados popularmente estandartes de esa "España de Pandereta" (muy a su pesar, eso lo veremos más adelante...) nace el 19 de Octubre de 1931, pocos meses después de que se instaure la II República como forma de organización del Estado.  Aunque aquella República (la de aquellos primero años) no fue una República valiente en algunos aspectos y no pudo hacer frente a la crisis económica que arrastraba toda Europa.
Manolo nace, pues, y fuere como fuere, en periodo republicano. Fue el quinto de diez hijos de una familia que luchaba por comer día a día, eso sí, sin perder la alegría heredada del padre de Manolo, don Antonio García que, por lo que cuentan las memorias, era un "obseso de la cultura y de la música".



 1932_Manolo tiene pocos meses de vida cuando la sacan 
esta foto con sus cinco hermanos mayores

A pesar de la alegría de Don Antonio y su família; de las largas sobremesas y fiestas caseras; de las coplas improvisadas a altas horas de la madrugada,  el hecho es que pasaban hambre. Tanto fue así que tuvieron que escapar de aquella tierra baldía para acercarse un poco a la civilización de una ciudad como Barcelona. Eso sí, con la cabra de un cordel, no fuera cosa que pasaran aún más hambre, si era posible, en la Ciudad Condal.

Dicho esto, creo que cabe pensar en toda una generación de españoles que vivieron esos años pensando que la República no hacía mucho por ellos y que cualquier cosa distinta sería mejor. Y lo digo de una manera tan sencilla porque de esta manera tan sencilla pienso que es como ellos lo veían.

Ahora nos llenamos la boca hablando de una República justa y potenciadora de grandes talentos y artes. Esa República existió, pero también existió la que no supo hacer frente a muchos problemas con que se encontró la gente de a pie de este país. Y a esa gente vino un señor con bigote y les dijo que sus problemas se verían solventados en la medida de lo posible. El Generalísimo, de sonrisa permanente, les hizo pantanos, y lució palmito y repartió alegría en forma de copla por todos los rincones de España. Y qué bonito era eso.

No se puede culpar, pues, a una generación que vivió esas circunstancias cuando dice: "Con Franco, las cosas iban mejor", pero tampoco podemos justificar al asesino (no solo de personas, sino de cultura y saber) que fue ese señor.




Lo que la gente no sabía era que en los primeros años treinta la copla era sólo una expresión improvisada del pueblo y que una vez entrado el franquismo había ya dos maneras distintas de cantar coplas: La de Conchita Piquer, que le cantaba al Régimen, a las buenas maneras, a la corrección y la castidad; y la de Miguel de Molina, republicano, artista y mariquita (como se llamaba a los gays entonces...) al que el asesino del que hablábamos hizo pagar sus "pecados" nada menos que desterrándolo de este país. Y ¿cuáles eran esos "pecados"? Pues bien... ninguno. Así de sencillo. Aún así "en un barquito, Miguel de Molina, se embarca caminito de ultramar", como cantaría muchos años después Joaquín Sabina. Manolo siempre dice que si quisieran castigarlo sólo tendrían que quitarle el pasaporte y sacarlo más allá de la frontera.

Manolo no pretendió colocarse ni en un bando ni en otro (aunque le colocaran en uno de ellos),  quizás por sentido común; quizás porque estaba tan cerca del pueblo aún vendiendo millones de discos; o quizás recordando que lo poquito que aprendió de música cuando era niño lo aprendió del maestro republicano al que su padre daba algo de comer a cambio de que diera clases de solfeo a sus hijos.



1938_El padre de Manolo cambió pan por clases de música a Don Antonio Manzano, 
maestro de música republicano al que refugió durante la guerra.



Manolo sólo ha pretendido divertirnos. Entretenernos. Así lo ha dicho y hecho siempre y así lo sigue haciendo 54 ...repito... CINCUENTA Y CUATRO años después. Con millones de historias compartidas con mucha gente; con algunas que nunca nos va a contar y con 79 años a la espalda.

Y por muchos más...

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